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El parque de San Francisco es sin duda un verdadero vergel en Oviedo. 
Situado en el corazón de Oviedo se encuentra el parque de San Francisco. 
Se trata de un jardín de amplios paseos, senderos recoletos y bellos monumentos que es posible disfrutar entre el perfume de las plantas, el sonido de las fuentes y en compañía de simpáticos pavos reales que, en libertad, guían al visitante en su recorrido. 
Este antiguo huerto del Convento de San Francisco se convirtió, en el siglo XIX, en un gran jardín de 90.000 metros cuadrados en pleno casco urbano de Oviedo. 
Una vez dentro del parque nos encontramos como en otro mundo, un paraíso en forma de hojas, flores, ramas y árboles, con una gran diversidad de flora. 
Para sentir el lugar hay que recorrer los senderos que lo atraviesan y, sin prisa, contemplar todo lo que surge a lo largo del camino. 
Sólo así es posible hallar los rincones mágicos que se ocultan entre la frondosa arboleda, las sinuosas sendas y las grandes avenidas, iluminadas por farolas cuando empieza a caer el sol.

Entre plátanos, robles, negrillos y castaños aguardan multitud de monumentos, estatuas y arcos, entre los que destacan la portada románica de la antigua iglesia de San Isidoro, el canapé neoclásico de la Silla del Rey, del siglo XVIII, o la obra dedicada al genial escritor ovetense Leopoldo Alas Clarín.

Sus 90.000 metros cuadrados invitan al paseo, al ocio y a la tertulia.
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