|
La ciudad de Oviedo fue fundada el año 761 sobre la colina Ovetao, empezó a crecer alrededor del monasterio de San Vicente construido por el abad Fromestano -o Frómista-, considerándose a Fruela I como el primer monarca que impulsó el crecimiento de Oviedo. Aunque debemos destacar a Alfonso II se deben obras tan importantes como la Cámara Santa, San Julián de los Prados -o Santullano- y Santa María de Bendones. Por supuesto tendrmos muchisimos reyes que contribuyeron a configurar la ciudad de Oviedo y potenciaron la arquitectura en Asturias fueron: Ramiro I, que hizo construir el templo de San Miguel de Lillo, la iglesia de Santa María del Naranco -antiguo palacio o aula regia- y Santa Cristina, en el concejo de Lena Alfonso III el Magno, durante cuyo reinado fueron construidas las iglesias de Santo Adriano de Tuñón y San Salvador de Valdediós, así como la fuente , en Oviedo. Alfonso IV establece la corte de su reinado en León, eclipsando la ciudad de Oviedo. Alfonso VI le otorga Fuero municipal y Alfonso VII la convierte en ciudad libre. Pero su protagonismo queda desplazado y la ciudad ovetense va creciendo históricamente de forma, en cierta medida, anónima. A pesar de ello no deja de desempeñar un papel de cierta importancia, especialmente en las vertientes religiosa y artística, a lo largo de la Edad Media. Es muy importante para Oviedo el hecho de que en su Arca Santa se fuesen acumulando durante el Medievo numerosos tesoros y reliquias. Algunos de los hechos más destacados de la historia de Oviedo son la construcción de la Catedral -iniciada a finales del siglo XIV- y -en el XVII- la fundación de la Universidad. 
"LA REGENTA" de Leopoldo Alas Clarín
|