|
Oferta Comercial En la época de Alfonso II (791-842) Oviedo es ya un importante centro eclesiástico, que unido a la aristocracia laica, conforman un sector de población privilegiado que demanda bienes suntuarios: telas, objetos de orfebrería, etc, lo que supone el comienzo de una actividad comercial de una cierta importancia. A partir del siglo XI, la prosperidad económica del Occidente medieval llega también a Asturias, con el consiguiente aumento de las actividades mercantiles y artesanales. En el siglo XII esta actividad económica se ve incrementada en Oviedo debido a la llegada de peregrinos del Camino de Santiago que vienen a la ciudad para visitar las reliquias custodiadas en el arca santa de la Catedral de San Salvador. El primer mercado de una cierta importancia estuvo en torno a la calle Cimadevilla, zona de paso por la que entraban los peregrinos una vez pasada la puerta de entrada a la ciudad, lugar que con el devenir de los años se convertiría en el centro de la actividad económica ovetense. Es probable que el núcleo fundamental de la actividad económica lo constituyera la población judía que moraba en las proximidades de la calle Cimadevilla –“desde la porta del castiello ata la porta nova de Socastiello...”- zona en la que les obligan a residir las Ordenanzas del Concejo de 1274, que regulan algunos aspectos de la vida urbana y que contienen algunas disposiciones específicas sobre la población judía, entre otras su ubicación en la ciudad.
Con el transcurrir de los años, al carácter episcopal de la ciudad se añade como factor de crecimiento la fundación de la Universidad (comienzos del siglo XVII). El aumento de la población urbana y la proximidad de núcleos rurales favorece la diversificación comercial: alfareros, sastres, zapateros, herreros, etc. El aumento de jornaleros y la incorporación progresiva a la vida ovetense de la nobleza rural favorece la estratificación de niveles sociales y de consumo. Esta economía todavía medieval, de corte artesanal y rural, cambia en el siglo XIX como consecuencia del desarrollo de una burguesía incipiente que gracias a su pujanza económica sustituye a las clases dominantes hasta la fecha. El aumento de población, la mejora de las comunicaciones, el aumento del proletariado, etc., ayudan a esta actividad económica que sigue manteniendo a la calle Cimadevilla como eje de la actividad local. En esta época se establecen en la ciudad tiendas y establecimientos de gran interés e importancia para el desarrollo económico de Oviedo como la “Casa Masaveu” o el Banco Herrero. Este aumento progresivo de la actividad económica: comercio, universidad, industria incipiente… favorece el desarrollo urbano de la ciudad, que crece en dirección a la calle Uría, donde se asentarán las familias de mayor poder adquisitivo y los comercios más importantes, quedando el casco antiguo para el comercio tradicional y artesanal, así como el mercado del Fontán. A comienzos del siglo XX los comercios en torno a la calle Uría sirven para atender las necesidades de una población creciente de profesionales: médicos, abogados, ingenieros, etc., que demandan servicios de mejor calidad. A partir de la segunda mitad del siglo, la mejora de las condiciones de vida, tanto en las poblaciones limítrofes como en los propios barrios de la ciudad, van provocando paulatinamente un cambio en la fisonomía comercial de la ciudad, mejorando de forma progresiva la cantidad y la variedad de los negocios. En la actualidad, Oviedo, capital económico-administrativa del Principado de Asturias, ciudad universitaria, sede de numerosas instituciones y empresas -públicas y privadas-, y con una actividad cultural de reconocido prestigio, se ha convertido en una ciudad de servicios por excelencia, que cuenta con un sector comercial de calidad, que abarca desde los antiguos comercios de época a los más modernos en tecnología y diseño. Más de mil años de historia, con una firme y constante actividad comercial no pueden pasar sin dejar una impronta de calidad, y este es el caso de Oviedo.
|