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Peregrinos de Monte Alto - La tradicional romería en el parque Purificación Tomás reúne a cientos de familias ovetenses.
- El sol animó la participación en los juegos excepto en el concurso de cestas de merienda
El parque Purificación Tomás fue ayer un ir y venir de personas. Cientos de familias ovetenses disfrutaron ayer de este pulmón verde, a donde acudieron para celebrar la romería denominada de Monte Alto, la primera fiesta de prau con la que comienza todos los años las fiestas mateínas. Además, ayer, también el sol se animó y radiante brilló sobre la gran multitud que decidió comer en el verdín del suelo mientras que disfrutaba de la ambientación asturiana. Por la mañana eran muchos los que subían y muy pocos los que bajaban del parque. Y es que, el sol se animó para acompañar los festejos. Familias enteras iban de procesión por esas cuestas, incluso los más pequeños pedían a sus padres que hiciesen etapas. Nada más entrar, esperaban tres carros engalanados tirados cada uno por dos bueyes, también ataviados para la ocasión y que despertaban el interés del público que acudía a tocarlos y a retratarse con ellos; aunque muchos no llegaban a descifrar el tipo de animal. " Mira mamá, son vacas!", decía un niño. "No, home, no No ves que no tien ubres?", respondía la madre. " Ah! Pues entonces es un toro", resolvía. "Que no, es un buey", identificaba finalmente. Más adelante, se encontraba Alejandro Rodríguez, madreñero de profesión, con su mujer, Otilia Fernández. Es la primera vez que ambos vienen a esta romería, aunque confesaron que "si el año que viene hay salud", lo más seguro es que repitan. Los dos explicaron que el negocio va mejor que nunca pero los jóvenes no quieren aprender el oficio. Ser madreñero es un trabajo artesano que conlleva, como Rodríguez explicó, "la dedicación durante casi cuatro horas para elaborar un par de este calzado". En el recinto también se podían encontrar algunos de los juegos más tradicionales, como carreras con mazorcas de maíz, donde casi disfrutaban los mayores animando más que los niños que participaban en la actividad. El público jaleó a los muchachos que disputaban la carrera. Como novedad este año, el primer concurso de cestas de merienda, en el que había que presentar cestas de mimbre decoradas y con comida típica de fiestas de prao . Aunque como aseguraron desde la organización, este año no ha tenido mucho éxito por ser la primera vez que se hace este certamen y tan solo se apuntaron tres participantes. Algunas, como Manuela Riestra, echan de menos este año más puestos donde degustar la comida típica. "Recuerdo como en años anteriores podías probar la fabada y quesos. Este año apenas hay tenderetes, por ejemplo, donde comprar tortas con picadillo", apuntó. "Me gusta mucho venir a este sitio. Puedes oír canciones típicas asturianas, ver coros y danzas y tener una agradable comida en el prao con los críos", relató. Por allí, también se pasaron desde la figura, resucitada este año del Mateín a las tres reinas de San Mateo acompañadas por sus damas de honor; además de un grupo de asturcones que cabalgaban llevando en sus lomos orgullosos a algunos de los visitantes. Textos extraidos del periódico online:www.lavozdeasturias.es
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