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Los ecologistas piden medidas para regular la venta de carne de caza - El Fapas denuncia la venta ilegal de 110.000 kilos de carne y exige más salas de tratamiento.
- Restaurantes y empresas del sector afirman que la comercialización irregular es muy común.
El jabalí, el corzo o el venado son platos bastante comunes en muchos restaurantes asturianos. Y es que la carne de caza es para muchos un manjar.
El problema está en la manera en la que llega esa carne a la mesa. Según denuncia el Fondo para la protección de los animales salvajes, Fapas, son muchos los kilos que se comercializan de forma ilegal, una idea que respaldan restauradores y también los pocos que se dedican a la distribución de este producto.
Desde la organización ecologista piden a los ayuntamientos que habiliten salas de manejo de carne, para permitir así el cumplimiento de las normas sanitarias reguladas por el Principado. Según explicó Roberto Hartasánchez, en Asturias se comercializan unos 100.000 kilos de carne de forma ilegal cada temporada de caza, algo de lo que se aprovechan los furtivos. Además, La Unión Europea regula la comercialización de carne procedente de especies salvajes, y es el Principado el que debe de dictar las normas sobre la comercialización.
"Pese a esta restrictiva situación, la realidad es que en Asturias, la venta de carne de caza sin aparentemente ningún control sanitario, se ha convertido en hecho constante", comentan desde Fapas, que añaden que "son innumerables los establecimientos que venden carne de animales salvajes cazados en la región, sin que exista en la mayoría de los municipios un local para su tratamiento debidamente autorizado".
Este punto, del local adecuado para su tratamiento, está legislado en una resolución del Boletín Oficial del Principado de Asturias, del 24 de julio de este año, pero según los datos del Fapas, en junio solo existía el de Aller. Qué pasa entonces con la mayor parte de la caza de Asturias? Lo explica claramente Carlos García Poo, que lleva una de las pocas empresas que hay en Asturias de suministro de este tipo de carne: "Lo que está pasando es que cuando la carne es para consumo propio, no son necesarios tantos controles.
Los veterinarios de la zona analizan el producto porque éstos les dicen que es para ellos, pero luego la venden de forma irregular a algunos establecimientos". Estos locales no están poniendo cuidado de que esa carne acredite todos los controles necesarios, "un grave error", según Luis Alberto Martínez, dueño de Casa Fermín, uno de los restaurantes que tiene caza en su oferta siempre que puede. Para García Poo, ese "vacío legal" existente con respecto a este producto genera problemas en varios frentes: "Por un lado, claro está, el sanitario. No estamos diciendo que esa carne no sea apta para el consumo, pero al menos no pasa los controles necesarios para un consumo público", concreta. Además, según comenta, está el problema medioambiental. "Cuando compras un producto con todo en regla, sabes que ha sido cazado de forma regular y que no es producto del furtivismo", alega.
El tercer punto es el fiscal. Vendiendo caza de forma irregular no deja de estar cometiéndose un fraude, puesto que "ni se emite factura, ni se cobra IVA, ni se pagan impuesto", concluye García Poo. Textos extraidos del periódico online:www.lavozdeasturias.es
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